EZLN, 30 años de rebeldia. 2. Nosotros nacimos de la noche


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” Nosotros nacimos de la noche. En ella vivimos. Moriremos en ella. Pero la luz será mañana para los más, para todos aquellos que hoy lloran la noche, para quienes se niega el día, para quienes es regalo la muerte, para quienes está prohibida la vida. Para todos la luz. Para todos todo. Para nosotros el dolor y la angustia, para nosotros la alegre rebeldía, para nosotros el futuro negado, para nosotros la dignidad insurrecta. Para nosotros nada.” (EZLN. fragmento Cuarta Declaración de la Selva Lacandona)

El 17 de noviembre del año 1983 se fundó el Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Han pasado 30 años y para recordar el origen y los inicios del EZLN, retomamos documentos, comunicados y testimonios contados en la voz de los zapatistas, que nos ayudan a develar parte de la historia de aquellos primeros años.

El siguiente texto del año 2003 es un testimonio del Compañero Raúl, representante regional de los pueblos zapatistas y fue tomado del libro 20 y 10 El fuego y la palabra.

Compañero Raúl.

Representante regional de los pueblos zapatistas.

Llego el momento de platicar nuestra historia que fue clandestina. Yo soy de Pueblo Chico y me llamo Raúl. A mi me reclutó un mi hermano, me dijo que si quería ir a un lugar para escuchar lo que me iban a decir, entonces llegué a ese lugar y me preguntaron si estaba yo decidido a escuchar la política sobre la organización. Nada más eso me dijeron y yo dije que si.

     En ese tiempo la seguridad que teníamos era la noche. Íbamos a las reuniones a las diez y regresaba uno a las doce o una de la mañana, para que nadie nos escuchara llegar a la casa. Luego me invitaron en otro lugar que ellos conocían, donde se reunían con los insurgentes, y ahí encontré a un capitán y a un teniente, llegaban vestidos de Pemex o sea como petroleros o como maestros. Cuando uno se los encontraba en el camino ellos decían que eran maestros, y de ahí nadie se imaginaba que estaban haciendo un trabajo político sobre la organización.

     Bueno, pues  después me dijeron que fuera al campamento que se llama “Fogón”. Ahí llegue y había sólo siete compañeros insurgentes, entre ellos el mayor Moisés.  En el campamento estuvimos siete  días y nos dieron instrucciones de lo que deberíamos hacer en los pueblos. Ya cuando nos íbamos del campamento dábamos la instrucción.  Fuimos aprendiendo poco a poco. Los compas nos daban folletos y nos vamos dando cuenta de la explotación que nos hace el gobierno. Después, ya que  entendimos de que se trata, fuimos reclutando nosotros mismos a nuestro pueblo, poco a poco, hasta que todo el pueblo ya está reclutado y la tarea se hace más fácil.

     Cuando nosotros íbamos a dejar el bastimento a los campamentos, teníamos que salir a las tres de la mañana, para que así nos amaneciera en la picada. Así fuimos haciendo. Lo más que teníamos que cuidar era la seguridad.  Lo que uno sabia lo tenía en el corazón. Nadie lo sabía. Nada más lo sabía el que era compañero, el que no era, pues no.

     Ya cuando está todo el pueblo reclutado y ya hay muchos pueblos así, entonces ya algunos se animaron a ir de reclutas  para ser insurgentes. Varios se fueron y de ahí fue creciendo la guerrilla.  Mientras unos se iban a la montaña, en los pueblos nos íbamos preparando también, los milicianos, primero una escuadra, luego un pelotón. Llegó el momento en  que en cada pueblo había cinco o seis pelotones de milicianos que recibían entrenamiento y todo. Es casi como se fue desarrollando nuestra organización.

     Cuando los insurgentes llegaban a nuestro pueblo es porque de por sí ya está todo el pueblo reclutado, o sea que ya todo en el  pueblo era compa. Entonces  había que buscar responsable local  y luego responsable regional, porque ya son muchos los pueblos.

     Cuando llevábamos el bastimento al campamento, llevábamos tostadas, pinole, azúcar o panela, o si teníamos dinerito les llevamos sus cigarros a los compas. Cuando llegábamos se alegraban y hacíamos una pequeña fiesta ahí. Si había una guitarra  pues bailábamos, como  había compañeros ahí pues con esas bailábamos. Así ellos nos agarraron confianza y también nosotros. Durábamos hasta diez o quince días en el campamento.

     Al mero principio el nombre de guerra de mi pueblo era “Susto”, porque cuando nosotros no sabíamos nada de la organización, paso un compañero insurgente y nosotros vimos raro que se metió en un solar. Lo fuimos a buscar pero no lo encontramos. Entonces ya cuando supimos de la organización, nos acordamos del solar y le pusimos “Susto” al pueblo.

     En el campamento “El Maleficio” en 1985, conocí al compañero Subcomandante Marcos. Estaba muy joven pero muy flaco, de por sí yo creo que por la caminata, subía lomas que estaban muy difíciles, estaban altísimas y esas lomas las subía él. Ahí lo conocimos a él y también al subcomandante Pedro, que también llegaba.

     Ya cuando el pueblo es todo compa, pues ya llegan los insurgentes al pueblo. Todos los compañeros de la comunidad pues los ven, y se organiza la fiesta y el baile. El pueblo da comida, café, y ahí convivimos con ellos. Hay mucha plática política que nos orientaba sobre la situación. Nos dicen cómo organizarnos y cómo prepararnos para la lucha.

     Así era ese tiempo cuando empezamos…

Fuente.  Libro “ 20 y 10 el fuego y la palabra” Gloria Muñoz Ramirez.  2003. La Jornada ediciones y Revista Rebeldía.  Pág. 28-30.

 

Enlaces relacionados:

 1. Las 7 etapas.   

 2. Nosotros nacimos de la noche.

3. ¿ Cómo empezó todo ?

4. El primer alzamiento

5. Fuerzas de Liberación Nacional

6. La mística militante

7. El Despertador Mexicano