Escuelita Popular de Mujeres que Luchan: Matriz de dominación heterocolonial impartida por Norma Mogrovejo


En La Gozadera de 4 a 8pm el sábado 29 de septiembre

Convocan: Red de Mujeres “Porque acordamos vivir”

La lectura introductoria al tema será:

Patricia Hill Collins:

La intersección de las opresiones

A Patricia Hill Collins le preocupa principalmente aquello que se da en las relaciones entre el empoderamiento, la autodefinición, y el conocimiento; y a ella obviamente le preocupa como mujer negra: porque esta es la forma de opresión con la cual está más íntimamente familiarizada. Pero Collins es también uno de los pocos pensadores sociales que son capaces de elevarse por encima de sus propias experiencias; desafiándonos con una mirada significativa sobre la opresión y la identidad política que no sólo tiene la posibilidad de cambiar el mundo, sino también de la apertura a una perspectiva de un cambio continuo.

Para que el cambio sea continuo, no se puede centrar exclusivamente en un solo grupo social. En otras palabras, un movimiento social que sólo se ocupa de la desigualdad racial, pondrá fin a su influencia una vez que se logra la igualdad para ese grupo. Lo que Patricia Colina Collins nos da es una manera de trascender la política específica de ese grupo, basado en la epistemología feminista negra. Sin embargo, es fundamental tener en cuenta que su intención es colocar “las experiencias de las mujeres estadounidenses negras en el centro del análisis sin privilegiar esas experiencias” (Collins, 2000, p.228). Collins está diciendo que nosotros podemos aprender mucho de los conocimientos de las Mujeres negras.

Las mujeres negras se sitúan en un punto teóricamente interesante. Collins argumenta que las mujeres negras están situadas de forma única y destacada en el punto focal donde dos sistemas excepcionalmente poderosos y frecuentes de la opresión se unen: la raza y el género. Ser capaz de comprender esta posición como algo que ella llama “interseccionalidad” abre la posibilidad de ver y entender muchos más espacios de intereses intersectoriales. Es decir, la comprensión de la posición social de la mujer negra debería obligarnos a ver, y buscar, otros espacios en donde los sistemas de desigualdad se juntan.

Justamente la importancia de esta posibilidad de cambios continuos son las cualidades de las que Collins de una u otra manera establece como

condición alternativa de la epistemología del movimiento feminista negro. Esta noción implica el énfasis en lo social, que el conocimiento científico ha impedido en la reforma social. En esta forma de pensar sobre las cosas, todo conocimiento es político y se puede utilizar para servir a los intereses de grupos específicos. La ciencia social es particularmente susceptible a esto porque simultáneamente cosifica a los sujetos y niega la validez de la experiencia vivida en forma deliberada.

La Epistemología del Movimiento Feminista Negro

La epistemología es el estudio del conocimiento. Ahora, vamos a detenernos y pensar en eso por un momento. ¿Por qué debe la gente estudiar el conocimiento? La comprensión del sentido común del conocimiento es bastante directo: el conocimiento es lo que tú sabes; es el hecho o condición de saber. Tener conocimiento significa tener familiaridad con una persona, cosa o evento. Por ejemplo, usted sabe sobre su amigo; usted sabe sociología; y sabes que 2 + 2 = 4. Entonces, ¿qué estudiar? El sentido común nos dice que cualquiera sabe 2 + 2 = 4 o no se sabe; y usted puede saber más o menos sobre sociología o sobre tu amiga. El sentido común nos dice que cualquiera sabe 2 + 2 = 4 o no se tiene; y usted puede saber más o menos sobre la sociología o la de tu amiga. Si la epistemología es el estudio del conocimiento, ¿por qué y cómo se estudia? ¿Cuáles son los problemas y cuestiones que han producido la epistemología?

Lo que estoy tratando de llegar a reconocer es que a pesar de nuestra comprensión del sentido común, hay algo extraño e inquietante sobre el conocimiento, una alteración en el sentido que da lugar a su examen. De hecho, la idea del conocimiento es tan inquietante que los filósofos la han estado estudiando durante casi 2500 años; y “casi todo gran filósofo ha contribuido a la literatura epistemológica” (Merrieam-Webster, 2002).

El conocimiento humano es preocupante porque no estamos exactamente seguros de lo que es, de dónde viene, ni cómo puede ser validado. Con el conocimiento humano, existe al menos la posibilidad de que lo que

sabemos no es el conocimiento directo de los acontecimientos o el universo físico. Como el filósofo Erns Cassirer (1944) dice, “Ya no puede el hombre enfrentarse a la realidad de inmediato, no puede verlo, por así decirlo, cara a cara la realidad física parece alejarse a medida que avanza la actividad simbólica del hombre.” (P 42.). Hay dos principales escuelas filosóficas que tratan de hacer frente a esta posibilidad: el empirismo y el racionalismo. El empirismo sostiene que todo conocimiento proviene de y debe ser probado por la experiencia sensible; los datos que nos llegan a través de nuestros cinco sentidos. El Racionalismo, por el contrario, sostiene que la experiencia sensorial puede estar equivocada, y que la razón es nuestra principal fuente y validación del conocimiento.

Hay, por supuesto, muchas otras escuelas filosóficas del pensamiento sobre el conocimiento. Pero mi punto es simplemente, que el saber y el conocimiento no son tan sencillos como parecen. Piénsalo de esta manera: somos el único animal que toma al conocimiento como algo que se estudiará. Mi perra Maggie por ejemplo, no le preocupa ni un ápice de su conocimiento; ella simplemente sabe lo que sabe. El conocimiento para el ser humano no es tan fácil.

Como sociólogos, no estamos preocupados por lo general con la investigación filosófica del conocimiento. Sin embargo, la sociología se interesa por los factores sociales que influyen en cómo el conocimiento se crea y cómo este se utiliza socialmente. Uno de los primeros sociólogos en expresar estas preocupaciones fue Karl Marx (1859/1978a): “No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia “(p.4). Marx (1932 / 1978b) se refiere específicamente a la clase y a la naturaleza opresiva del conocimiento: “Las ideas de la clase dominante son en cada época, las ideas dominantes: es decir, la clase que ejerce el poder material de la sociedad, está al mismo tiempo ejerciendo el poder intelectual”(p.172, énfasis en el original). Observese que Marx conecta conocimiento (ideas) con los intereses materiales. Lo que la gente sabe y piensa está intrínsecamente envuelto con su posición de clase. Nos dice también que la élite en cualquier sociedad ejercita un control desmedido sobre qué ideas se aceptan como

verdad. Por lo tanto, cualquiera que sea lo que la filosofía nos puede decir, sociológicamente sabemos que el conocimiento está influenciado y es utilizado por la política que envuelve su posición de clase.

Patricia Hill Collins sostiene que la política de la raza y el género también influyen en el conocimiento. En términos marxistas, la raza y el género son parte de nuestro “ser social”. Para hablar de este problema, y en concreto sobre el conocimiento feminista negro, Collins yuxtapone Eurocéntrico y positivista – como el tipo de conocimiento que está detrás de la ciencia. Pero antes de llegar a eso, tengo que señalar que hay más en el conocimiento que la simple información. Conocimiento -información y hechos- sólo pueden existir dentro de un contexto, esto es, definidos a través de formas específicas y deliberadas de validación. En otras palabras, el hombre examina cómo se produce el conocimiento y cómo este es validado como verdadero. Entonces, ¿qué formas y métodos de validación son específicos del conocimiento Eurocéntrico positivista? Collins nos da cuatro puntos. Tengamos en cuenta que la sociología se define generalmente como una ciencia social; y en tanto que se trata de una investigación científica de la vida social, se apoya en estos cuatro puntos.

En primer lugar, según el enfoque positivista, el conocimiento verdadero o correcto sólo viene cuando el observador/a se separa [toma distancia] sobre lo que se está estudiando. Usted sin duda, se encontró con esta idea en su clase de métodos: el investigador debe tomar una postura objetiva para protegerse contra los prejuicios. En segundo lugar, las emociones personales deben ponerse a un lado en la búsqueda del conocimiento puro. En tercer lugar no hay ética personal o valores, deben provenir de la investigación. La ciencia social es estar libre de valores, no juzgar o tratar de imponer valores a los demás. Y, en cuarto lugar, el conocimiento progresa a través de la acumulación y debate contradictorio.

La acumulación en el positivismo es una forma particular de la construcción del conocimiento. La ciencia supone que la prueba del progreso del conocimiento está en que lo que otros crearon antes que nosotros se pueda desestimar por erróneo y mantener lo que se considera acertado. Este edificio incremental está capturado por la famosa frase de Isaac Newton: “Si he visto

más lejos es por estar sobre los hombros de gigantes “. Pero, como ya he dado a entender, la información y las ideas no pueden ser tomadas al pie de la letra. Por lo tanto, el conocimiento científico es validado porque se ha probado y argumentado en contrario desde diversos ángulos. La creencia es que sólo lo que queda en pie es la verdad. Y es sobre esos restos objetivos, que se construirá el conocimiento científico.

Cuatro principios de la epistemología feminista negra: Collins nos da cuatro características de epistemologías alternativas, formas deliberadas de validar los conocimientos que desafían el status quo. Al revisar estas, notaremos cómo cada punto de las mismas, se opone a los principios del conocimiento positivista.

El primer punto es que las epistemologías alternativas se estructuran sobre la experiencia vivida por las personas y no sobre una posición anteriormente objetivada. La Ciencia Social argumenta que para entender verdaderamente la vida social y de los grupos el investigador debe remover las particularidades y preocupaciones de los sujetos que se están estudiando. De esta manera, los sujetos se convierten en objetos de estudio. Collins (2000) le reclama a una epistemología alternativa, que sólo aquellos hombres y mujeres que experimentan las consecuencias de su existencia social puedan seleccionar “los tópicos a investigar y las metodologías usadas” (pag. 258). La epistemología feminista negra entonces, se inicia con ”un conocimiento situado [relacionado con lo concreto] propio de aquel que conoce desde su experiencia personal”.

La segunda dimensión de la epistemología alternativa de Collins es el uso del diálogo en lugar de debate contradictorio. Como hemos visto, las afirmaciones de conocimiento en las ciencias sociales son evaluados a través del debate contradictorio. El uso del diálogo en la evaluación implica la presencia de al menos dos sujetos -por lo tanto el conocimiento no se considera que tiene una existencia objetiva aparte de las experiencias vivenciales; de esta manera el conocimiento emerge en el desarrollo del diálogo. En la epistemología alternativa, entonces, se tiende a observar el uso

de los pronombres personales como “yo” y “nosotros” en lugar de la objetivación y el distanciamiento del lenguaje de la ciencia social. Más que desaparecer, el autor es central y presente en el texto. En la epistemología feminista negra, la historia es contada y preservada en forma narrativa y no “dividido en un análisis” (Collins, 2000, p. 258).

Centrado en las experiencias vivenciadas y el uso de diálogo este conocimiento se construye alrededor de ética del cuidado, esta es la “tercera característica del conocimiento feminista negro” que nos da Collins. Más que la creencia de que los investigadores pueden ser libre de valores, Collins sostiene que todo conocimiento está intrínsecamente cargado de valores y por lo tanto debe ser probado por la presencia de la empatía y la compasión. Collins ve este principio como una forma de sanar la ruptura binaria entre el intelecto y la emoción que el conocimiento Eurocéntrico valora. La Epistemología alternativa es, pues, holística; ella no requiere la separación del investigador de su o sus propias experiencias ni se requiere, o asumir que es posible, separar nuestros pensamientos de nuestros sentimientos.

Además, Collins (2000) sostiene que la presencia de la emoción valida el argumento: “La emoción indica que el que habla cree en la validez de un argumento” (p. 263).

Cuarto: la epistemología feminista negra requiere responsabilidad personal. Porque al estar el conocimiento construido sobre la experiencia vivencial, la evaluación de este conocimiento es simultánea con la evaluación del carácter, los valores y la ética del individuo que conoce. Este enfoque estima que todo el conocimiento está basado sobre opiniones/creencias, cosas asumidas como verdaderas. Y la opinión/creencia implica responsabilidad personal. Pensemos acerca de las implicaciones de estos dos enfoques diferentes para el conocimiento, la información, y la verdad: Uno, la información puede ser objetiva y existe la verdad aparte de cualquier observador; y, dos, toda información encuentra su existencia y “verdad” dentro de un sistema de conocimiento preexistente que debe ser creído con el fin de trabajar. El primero permite, de hecho demanda, la separación del conocimiento, de la responsabilidad personal de quien conoce. El conocimiento existe como una

entidad objetiva aparte de quien conoce. En el segundo caso la responsabilidad es directamente de quien conoce. Collins nos pide, que la forma más probable del conocer sea aquella que nos lleva a la justicia social, ¿esto refuta la responsabilidad ética y moral o la incluye en el proceso?

Implicaciones del pensamiento feminista negro: Debemos ver que la forma de saber y el conocimiento para Collins, no son separables o estériles. Que no son entidades abstractas que existen aparte de los valores políticos y las creencias de las personas. Cómo sabemos y que sabemos tiene implicaciones para la que vemos sobre nosotros mismos, cómo vivimos nuestras vidas, y cómo tratamos a los demás. Collins ve estas conexiones como particularmente importante para las mujeres negras en al menos tres maneras.

En primer lugar, hay una tensión entre los desafíos comunes y las experiencias diversas. Pensemos por un momento en lo que significa centralmente la idea de la experiencia vivida. Al respecto tenemos que ya se abordaron varias implicaciones de esta idea; pero, ¿qué problema podría surgir de esta forma de pensar? La noción de la experiencia vivida, si se toma al extremo, puede privilegiar la experiencia individual y el conocimiento que así se deriva, excluyendo el punto de vista colectivo. La posibilidad de esta consecuencia es particularmente probable en una sociedad como la de los Estados Unidos que se construye alrededor de la idea del individualismo.

Sin embargo, esto no es lo que Collins tiene en mente. Una no resta importancia a la otra. De acuerdo con Collins, las diversas respuestas dan lugar a lo que Collins refiere como interseccionalidad. Vamos a explorar esta idea más adelante, pero por ahora queremos observar que cada individuo está en una matriz única de intereses transversales. Estos intereses y las diversas respuestas que motivan se definen a través de posiciones sociales tales como la raza, la clase, género, identidad sexual, religión, nacionalidad, y así sucesivamente.

De esta manera la experiencia vivida de una mujer negra de clase media, pagana, soltera, gay que vive en Los Angeles, sin duda, será diferente a la de otra mujer negra golpeada por la pobreza, católica, que se casó y que vive en un pequeño pueblo en Mississippi. Como Collins (2000) dice, “es importante

enfatizar que no existe como algo homogéneo el punto de vista de una mujer Negra” (p. 28, énfasis en el original).

Sin embargo, hay temas o problemas centrales que provienen de vivir como una mujer negra tal que “sí existe un punto de vista del colectivo mujer Negra, que se caracteriza por las tensiones que se acumulan por las diferentes respuestas a los desafíos comunes “(p. 28, énfasis en el original). En otras palabras, la epistemología de las mujeres negras reconoce esta tensión entre los desafíos comunes y las respuestas diversas, que a su vez produce una sensibilidad creciente en las mujeres negras, porque debido a su identidad racial de género, “pueden ser víctimas de racismo, misoginia, y pobreza” (Collins, 2000, p. 26). Así, aunque las mujeres negras puedan responder de manera diferente, en base a diferentes intereses transversales, hay temas o cuestiones básicas que todas las mujeres negras pueden reconocer e integrar como parte de su identidad personal/si-mismo.

Otra implicación de la epistemología feminista negra es, por esta creciente sensibilidad, estar al corriente de la diversidad en común: la comprensión de estas cuestiones lleva a la creación de “espacios seguros”. Los espacios seguros son “espacios sociales donde las mujeres negras hablan libremente” (Collins, 2000, p. 100). Estos espacios seguros son por supuesto, casos comunes en todos los grupos oprimidos. Para que un grupo oprimido continúe existiendo como viable socialmente como grupo, sus miembros deben tener espacios donde puedan expresarse por ellos mismos, aparte de la ideología hegemónica o dominante.

Collins identifica tres espacios seguros primarios para las mujeres negras. El primero es el de las relaciones de las mujeres negras con los otros. Estas relaciones pueden formarse y funcionar dentro de las relaciones informales, como familiares y amigos, o pueden ocurrir dentro de espacios más formales y públicos, como iglesias negras y organizaciones de mujeres negras. En este contexto, Collins (2002) también señala la importancia de las/los mentores/maestros [en términos de la relación maestro-discípulo] dentro de los círculos de las mujeres negras; mentores [que guían] que empoderan a las

mujeres negras “mediante la transmisión del conocimiento cotidiano esencial para la supervivencia como mujeres afroamericanas “(Pág. 102).

Los otros dos espacios seguros son culturales y están constituidos por la tradición de las mujeres negras en el blues y las voces de las mujeres negras autoras. Tales expresiones culturales viene dando históricamente voz a los sin voz. A los que se le negaba poder político o académico podían expresar sus ideas y experiencias a través de la historia y la poesía. Mientras la mayoría política podía leer a estas como “ficciones”, siempre y cuando no enfrenten a los hechos de opresión, a los negros se les permitía estos medios culturales en “mercados de la raza.”

Sin embargo, esos libros, historias y poesía permitidos de un pueblo oprimido, se comunicaban uno con otro y producían un sentido de identidad compartida. Hay varias razones por las que los blue son particularmente importantes para la construcción de espacios seguros y de identidad de las mujeres negras. El Blues se originó fuera de las canciones de idas y vueltas de los esclavos que trabajaban en los campos. Nació de la miseria, pero al mismo tiempo dio a luz a la esperanza. Esta esperanza no se expreso simplemente en palabras, sino más poderosamente en el sentido del ritmo de la colectividad que hizo al trabajo-esclavo menos arduo. El blues expresa así incluso a los analfabetos la experiencia de la América negra; y envuelve al individuo que sufre en una conciencia colectiva trascendente que permite a los oprimidos perseverar en la esperanza sin amargura.

La música de los clásicos cantantes de blues de la década de 1920 -casi exclusivamente mujeres- marca el registro temprano por escrito de esta dimensión de la cultura oral negra de los Estados Unidos. Las canciones en sí fueron cantadas originalmente en pequeñas comunidades, donde los límites que distinguen el cantante de la audiencia, como si fuera una respuesta, y el pensamiento de la acción eran líquidos y permeables. (Collins, 2000, p. 106)

La importancia de estos espacios seguros es que proporcionan oportunidades para la autoestima / autodefinición; y la autoestima / autodefinición es el primer paso para el empoderamiento: si un grupo no se define a sí mismo, entonces este es definido por y para el uso de otros. Estos

espacios seguros también permiten a las mujeres negras escapar y resistir “la objetivación como el Otro” (Collins, 2000, p. 101), las imágenes y las ideas sobre las mujeres negras que se encuentran en la cultura en general.

Estos espacios seguros, entonces, son espacios de diversidad no de homogeneidad: “la realidad resultante es mucho más compleja que en la que un todopoderoso de mayoría blanca objetiva a las mujeres negras como unificadas a los Estados Unidos. La comunidad Negra desafía firmemente estos ataques externos” (Collins, 2002, p. 101). Sin embargo, a pesar de que estos espacios reconocen la diversidad, ellos no obstante son excluyentes (aquí podemos ver claramente la tensión que señala Collins).

Si estos espacios no excluyeran, ellos no estarían a salvo: “Por definición, este tipo de espacios llegan a ser menos “seguro” si son compartidos con los que no son Negros y mujer “(p. 110).

Aunque excluyente, la intención de estos espacios es producir “una sociedad más inclusiva y justa”(Pág. 110).

Esta idea nos lleva a nuestra tercera implicación del pensamiento feminista negro: las luchas por la auto-identidad tienen lugar dentro de un diálogo continuo entre el conocimiento del grupo o punto de vista, y las experiencias como un colectivo heterogéneo. Aquí Collins está reconceptualizando la tensión señalada anteriormente entre los desafíos comunes y las diversas respuestas. Esto es importante a tener en cuenta, porque una de las características centrales del enfoque de Collins es la complejidad. Collins quiere que veamos que la mayoría de los problemas sociales, los factores, y procesos tienen múltiples caras/facetas. Entender cómo las diferentes facetas de la desigualdad trabajan juntas, es de suma importancia para la comprensión de cualquier parte de ella. En este caso, por un lado tenemos una tensión entre los desafíos comunes y las diversas respuestas, y por otra parte tenemos un diálogo entre un punto de vista común del grupo y las experiencias diversas.

Collins está argumentando que los cambios en el pensamiento pueden alterar los comportamientos y la alteración de los comportamientos pueden producir cambios en el pensamiento. Por lo tanto, para el colectivo de las

mujeres negras de Estados Unidos, “La lucha por un feminismo Negro autodefinido ocurre a pesar de un diálogo permanente por el que la acción y el pensamiento se informan mutuamente” (Collins, 2000, p. 30). Por ejemplo, porque los estadounidenses negros han sido segregados racialmente, el pensamiento y la práctica feminista negra han surgido dentro del contexto del desarrollo de la comunidad negra. Otras ideas y prácticas, como el Nacionalismo Negro, también se han producido debido a la segregación racial. Por lo tanto, el feminismo negro y el nacionalismo se informan unos a otros en el contexto de la comunidad Negra sin embargo, son a la vez distintos. Y, por supuesto, las relaciones son recíprocas entre este feminismo negro y el pensamiento nacionalista que influencia el desarrollo de la comunidad negra.

Collins también ve este diálogo como un proceso de rearticulación que va aumentando la concientización. Durante los años 1960 y 1970, la concientización era el método principal en el movimiento feminista. Los grupos de concientización generalmente se reunían semanalmente, consistían de no más de doce mujeres, y se alentaba a las mujeres a compartir sus experiencias personales como mujeres. La intención era una concientización de clase tipo marxista que precede a los cambios sociales, excepto que estaba orientada en torno al género en lugar de la clase.

Rearticulación, según Collins, es un vehículo para la re-expresión de una conciencia que muy a menudo ya existe en la esfera pública. En el concepto de rearticulación podemos ver la naturaleza dialógica de la perspectiva de Collins. En lugar de un método específico y limitado diseñado para motivar a las mujeres hacia los movimientos sociales, Collins ve el feminismo negro como parte de un discurso nacional ya existente. Lo que el feminismo negro puede hacer es tomar el núcleo de los temas de la opresión al genero negro –como son el racismo, la misoginia y la pobreza- e infundirles la experiencia vivencial de las mujeres negras que se da por sentado, todos los días conocen. Esto es llevado de nuevo al interior del discurso nacional donde la práctica y las ideas están en un diálogo constante: “En lugar de considerar la conciencia como una entidad fija, un enfoque más útil la ve como en continua evolución y en

negociación. Una conciencia dinámica es vital tanto a la agencia individual como de grupo” (Collins, 2000, p. 285).

El lugar de los intelectuales negros: Dentro de esta rearticulación, las intelectuales feministas negras tienen un lugar específico. Podemos dividir a los intelectuales sociales o académicos dentro de dos grandes grupos: los que son puros investigadores y quienes llevan adelante la investigación acción. Los investigadores puros sostienen una sociología libre de valores; del tipo que se ha señalado en el ya considerado pensamiento eurocéntrico. Ellos están interesados en simplemente descubrir y explicar el mundo social. Los investigadores de la investigación acción son críticos y están interesados en sonsacar los procesos de opresión y cambiar el mundo social. Las intelectuales feministas negras son de este último tipo, mezclando las experiencias vividas por las mujeres negras con el conocimiento altamente especializado del intelectualismo.

Esta doble ciudadanía intelectual de las académicas feministas negras da una percepción decisiva sobre las condiciones de opresión. Ellas experimentan lo uno y lo otro, como una realidad vivida que pueden pensarla utilizando las herramientas del análisis crítico. Es más, estudiando la opresión entre las mujeres negras, ellas son menos propensas a alejarse “cuando los obstáculos parecen abrumadores o cuando las recompensas por permanecer disminuyen “(Collins, 2000, p. 35). Las intelectuales feministas negras están también más motivado en esta área, porque se definen a sí mismas mientras estudian la desigualdad racial de género.

Por último, Collins (2002) argumenta que las intelectuales feministas negras “solo pueden fomentar la autonomía del grupo cuando promueve coaliciones eficaces con otros grupos “(Pág. 36). Pensando acerca de esto, es importante recordar que Collins reconoce que los intelectuales se encuentran dentro de todos los ámbitos de la vida. El estado de intelectual no es simplemente conferido como resultado de credenciales académicas. Las intelectuales feministas negras son las que piensan reflexivamente y

públicamente sobre sus propias experiencias dentro del contexto más amplio de los problemas e ideas de la sociedad.

Las intelectuales feministas negras entonces, funcionan como grupos intermedios. Por un lado, están muy en contacto con sus propias e íntimas experiencias como un grupo privado de sus derechos; por otro lado, también están en contacto con herencias intelectuales, diversos grupos y problemas de justicia social más amplios. “Por defender, perfeccionar y difundir el pensamiento feminista Negro, los individuos de otros grupos que se dedican a proyectos similares de justicia social -hombres Negros, mujeres africanas, hombres blancos, latinas, mujeres blancas y miembros de otros grupos raciales /étnicos de Estados Unidos, por ejemplo- pueden identificar puntos de conexión con más proyectos de justicia social” (Collins, 2000, p. 37). Collins señala, no obstante, que la formación de coaliciones con otros grupos e intelectuales puede ser costoso.

Miembros privilegiados de estos grupos a menudo tienden a convertirse en traidores a los “privilegios que su raza, clase, género, condición sexual, o la ciudadanía les proporciona “(p. 37).

Interseccionalidad y Matrices de Dominación

Collins es más conocida por sus ideas de interseccionalidad y de la matriz de dominación. La interseccionalidad es una manera particular de entender la ubicación social en términos de entrecruzamiento de sistemas de opresión. En concreto, la interseccionalidad es un “análisis que afirma que los sistemas de raza, clase social, género, sexualidad, etnia, nación y edad forman mutuamente la construcción de las características de la organización social, que dan forma a las experiencias de las mujeres negras y, a su vez, son formadas por mujeres negras “(Collins, 2000, p. 299).

Esta idea se remonta a Max Weber y Georg Simmel, dos teóricos que trabajaban en Alemania a principios del siglo XX. La preocupación de Weber era comprender la complicaciones que el estatus y el poder llevan a la idea de Marx de la estratificación de clases. Según Weber, la conciencia de clase y el cambio social son más difíciles de lograr de lo que pensaba Marx: grupos de afiliación

por su estatus y diferencias en el poder crean intereses que pueden anular las cuestiones de clase. Por ejemplo, la raza puede ser más importante que la clase para dos familias racialmente distintas que viven por debajo de la línea de la pobreza. En tales casos, el cambio social se vuelve menos probable.

Simmel se preocupaba por cómo la vida moderna en las ciudades creaba diferentes tipos de patrones de amistad. En entornos más pequeños y rurales, Simmel afirmó que la gente en general tenía lo que él denominó relaciones sociales “orgánicas”. Estas relaciones son orgánicas porque en ellas muy poca, sino ninguna elección está involucrada: muchos de estos pequeños grupos sociales, se superponen unos con los otros configurando un escenario más estable y por lo tanto influyen fuertemente en los miembros del grupo. Por ejemplo, en entornos rurales tradicionales un individuo por lo general iba a la misma escuela como ella o sus familiares. Es muy probable así también que los grupos de trabajo se superpondrían con otros grupos, con su jefe y compañeros de trabajo asistan a la misma iglesia.

Tales afiliaciones de grupo se superponen y “naturalmente” producen un pacto social homogéneo. En un entorno moderno, urbano, el patrón de pertenencia como miembro de un grupo que prevalece es el “racional”. Aquí los individuos eligen sus afiliaciones a los grupos, aparte de membresías pre- existentes, tal como la familia. Además, los grupos sociales en las grandes ciudades no tienden a superponerse o influirse uno al otro.

La preocupación de Simmel en líneas generales sobre estos dos tipos de patrones de pertenencia al grupo es ver cómo estos patrones diferentes afectan a la persona. En términos generales, bajo las condiciones de pertenencia a los grupos racionalmente, la gente tenderá a verse a sí misma como individuos únicos con mayor libertad de elección. Sin embargo, en el esquema de Simmel, esta libertad e individualidad se ve contrarrestada por el aumento de los niveles de anomia y la actitud apática/indiferente.

Hay una manera en la que Collins combina estos dos enfoques mientras que al mismo tiempo quiere ir más allá de ellos. Al igual que Simmel, Collins esta preocupada por las influencias que la interseccionalidad tiene sobre el individuo. Pero el problema para Collins es que el camino de la

interseccionalidad crea diferentes tipos de experiencias vividas y realidades sociales. Ella está particularmente preocupada por cómo éstas interactúan con lo que se toma como conocimiento objetivo y como esas diversas voces de la interseccionalidad son denegadas bajo el cientificismo. Al igual que Weber, ella está interesada por cómo la interseccionalidad crea diferentes tipos de desigualdades y cómo estas influencias transversales afectan el cambio social. Pero Collins trae la noción de poder de Weber dentro de este análisis de una manera mucho más sofisticada. Collins encuentra como va trabajando la interseccionalidad dentro de una matriz de dominación.

La matriz de dominación se refiere a la organización global del poder en una sociedad. Hay dos características en cualquier matriz. En primer lugar, cualquier matriz específica tiene una especial disposición de intersecciones en los sistemas de opresión. Sólo qué, cómo estos sistemas específicamente se unen es históricamente y socialmente determinado. Segundo, los sistemas de intersección de la opresión se organizan específicamente a través de cuatro ámbitos interrelacionados de poder: estructural, disciplinaria, hegemónica e interpersonal.

El ámbito estructural consiste en las estructuras sociales como son la ley, la política, la religión, y la economía. Este dominio establece los parámetros estructurales que organizan las relaciones de poder. Por ejemplo, antes del 03 de febrero de 1870 los negros en los Estados Unidos no podían legalmente votar. Aunque constitucionalmente estaban habilitados para votar, el voto no llegó a ser una realidad para muchas personas Afro Americanas hasta casi un siglo después con la aprobación del Acta de los Derechos al Voto de 1965, que terminó oficialmente en la ley Jim Crow. El punto que quiere establecer Collins es que el dominio estructural establece la organización general del poder dentro de una matriz de dominación y que el ámbito estructural es lento al cambio, a menudo sólo cediendo por movimientos sociales a gran escala, como la Guerra Civil y los trastornos de la década de 1950 y 1960 en los Estados Unidos.

El ámbito disciplinario gestiona opresión. Collins toma prestada esta idea tanto de Weber como de Michel Foucault: el dominio disciplinario consiste en

una red de organizaciones burocráticas cuya tarea es controlar y organizar el comportamiento humano a través de rutinización/habitualidad [como construcción de hábitos], la racionalización y la vigilancia. Aquí la matriz de dominación es expresado a través de un protocolo de organización que oculta los efectos del racismo y el sexismo bajo el dosel de la eficiencia, la racionalidad y la igualdad de trato.

Si pensamos acerca de la figura del feminismo negro que nos da Collins, podemos ver que el sistema universitario americano y los métodos de financiación de la investigación son buenos ejemplos. El sexismo y el racismo nunca levantan sus feas cabezas cuando ciertos tipos de conocimiento son excluidos sistemáticamente en nombre de la ciencia y la objetividad. Este mismo tipo de patrón se ve en la economía de EE.UU.. Según la Oficina de Estadísticas Laborales (2005), en el primer trimestre de 2005 los ingresos semanales medios de los hombres blancos fue $ 731,00, para las mujeres blancas $ 601.00, para los hombres negros $ 579.00, y para las mujeres negras el promedio del salario semanal era de $ 506.00. En un país que ha declarado ilegal la discriminación basada en la raza y el sexo, las mujeres negras aún alcanzan en promedio cerca de 31% menos que un hombre blanco.

En este dominio, el cambio puede venir a través de una persona que posea información privilegiada y pueda ejercer la resistencia [intelectual específico de Foucault]. Collins utiliza la analogía de un huevo. Desde la distancia, la superficie del huevo se ve suave y sin problemas. Pero en una inspección más cercana, el huevo se revela plagado de grietas. Para aquellos interesados en la justicia social, que trabajan en una burocracia es como trabajar sobre estas grietas, buscando espacios y fisuras para trabajar y ampliar. Una vez más, el cambio es lento y gradual.

El dominio hegemónico legitima la opresión. Max Weber fue de los primeros en enseñarnos que la autoridad funciona porque la gente cree en ella. Esta es la esfera de influencia de la cultura, donde la ideología y la conciencia se unen. La hegemonía dominante une los ámbitos estructurales, disciplinarios e interpersonales. Esta se compone del lenguaje que utilizamos, las imágenes a las que respondemos, los valores que tenemos, y las ideas que albergamos. Y

esto a su vez se reproduce a través de los planes de estudio y libros de texto, las enseñanzas religiosas, los medios masivos de comunicación, las culturas de la comunidad, y las historias de la familia. El feminismo negro prioriza la autodefinición y la educación reflexiva y la crítica ya que son importantes peldaños para deconstruir y disuadir el dominio hegemónico. Como Collins (2000) lo pone, “las ideologías racistas y sexistas, si se las pone en duda, pierden su impacto “(Pág. 284).

El dominio interpersonal influye en la vida cotidiana. Se compone de las relaciones personales que mantenemos, así como de las diferentes interacciones que conforman nuestra vida diaria. Collins señala que el cambio comienza en el ámbito intrapersonal; es decir, cómo un individuo ve y entiende su propio ser (él o ella) y sus experiencias. En particular, la gente generalmente no tiene un problema con las formas de identificación en las que ha sido victimizada. Pero el primer paso para cambiar el dominio interpersonal de la matriz de dominación es ver cómo nuestros propios “pensamientos y acciones se sostienen frente a otra persona subordinada” (Collins, 2000, p. 287, énfasis añadido).

Parte de este primer paso es ver que la gente tiene una tendencia a identificarse con una opresión, probablemente la que más han experimentado, y considerar todas las demás opresiones como de menor importancia. La tendencia en la mente de las personas, que la opresión que padecen se convierta en la más importante. Esto conduce a una especie de contradicción donde el oprimido se convierte en opresor. Por ejemplo, una mujer heterosexual negra puede discriminar a las lesbianas sin pensarlo dos veces; o, una mujer negra bautista del sur puede creer que cada aula de la escuela debe mostrar los Diez Mandamientos. “La opresión está llena de contradicciones porque estos enfoques fracasan en reconocer que una matriz de dominación contiene pocas víctimas puras o opresores “(Collins, 2000, p. 287).

El Pensamiento Feminista Negro, la Interseccionalidad y el Activismo

Hay una serie de implicaciones para el activismo que Collins saca del pensamiento feminista negro y las nociones de interseccionalidad y la matriz de

dominación. La primera que quiero destacar es la más inmediata: el enfoque de Collins a la epistemología y la interseccionalidad conceptualiza la resistencia como una compleja interacción de una variedad de fuerzas trabajando en varios niveles; es decir, los cuatro ámbitos interrelacionados de poder que acabamos de revisar.

Este punto de Collins no es una cuestión incidental. Recordemos que parte de lo que es entiende por la modernidad es la búsqueda de la igualdad social. En la modernidad, las rutas principales para estos cambios sociales corresponden al primer dominio del poder, según Collins. Por ejemplo, la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos, la Constitución y la Declaración de Derechos en conjunto proporcionan los mecanismos principales del cambio estructural: el proceso electoral dentro de una sociedad civil garantizado por las libertades de prensa y de expresión y la agitación o el proceso revolucionario. Aunque no solemos pensar en la última como un medio legitimado para el cambio de la vida social, es cómo comenzó esta nación y es como se dieron muchos de los cambios más dramáticos que se sucedieron alrededor de la igualdad (por ejemplo, las mujeres detrás de los movimientos sociales por el sufragio y los derechos civiles).

Una de las ideas que proviene de la posmodernidad y es considerada en la tardo modernidad, es la noción de que el cambio social guiado racionalmente ya no es posible (ver nuestros capítulos de Niklas Luhmann, Anthony Giddens, y Jean Baudrillard). Lo qué Collins nos da es una opinión diferente sobre los problemas de la complejidad y la fragmentación. Al tiempo que está reconociendo la complejidad de la interseccionalidad y los diferentes niveles de la matriz de dominación, Collins también ve los cuatro dominios de poder como interrelacionados y que se influyen mutuamente. Por sí mismos, el ámbito estructural y el disciplinario son más resistentes al cambio; pero el ámbito hegemónico y el interpersonal están abiertos a la agencia individual y el cambio. Combinando juntos a estos dominios creamos un sistema más dinámico, donde las prioridades del pensamiento feminista negro es comprender las contradicciones de la opresión para poder empoderar las causas de justicia social.

El enfoque de Collins también tiene otras implicaciones importantes. Sus ideas de interseccionalidad y de la matriz de dominación desafían muchos de nuestros supuestos políticos. La epistemología feminista negra, por ejemplo, desafía nuestras presunciones relativas a la separación de las esferas pública y privada. Que significa ser madre en una comunidad negra tradicional es muy diferente a que significa en una comunidad blanca: “Las experiencias de las mujeres negras nunca se han adaptado a la lógica de trabajo en la esfera pública, yuxtaponiendo las obligaciones familiares en el ámbito privado “(Collins, 2000, p. 228).

La Interseccionalidad también desafía el supuesto de que la estratificación de género afecta a todas las mujeres de la misma manera; la raza y la cuestión de clase, al igual que la identidad sexual.

Además, el enfoque de Collins desenreda relaciones entre conocimiento, empoderamiento, y el poder; y abre un espacio conceptual para identificar nuevas conexiones dentro de la matriz de dominación. La idea de la matriz hace hincapié en las conexiones e interdependencias en lugar de una sola estructura de desigualdad. La idea en sí nos impulsa a preguntarnos acerca de cómo las categorías sociales están relacionadas y mutuamente constituidas. Por ejemplo, ¿cómo la raza y la preferencia sexual trabajan juntas? Hacer una pregunta como esta podría llevarnos a descubrir que la homosexualidad es vista y tratada de manera diferente en diferentes grupos raciales, culturas ¿es la experiencia vivida de un negro, masculino gay diferente a la de un blanco, gay masculino? Si es así, podríamos dar el siguiente paso y preguntar ¿cómo influencia la clase en estas diferencias? O bien, si estas experiencias vividas son diferentes, podríamos provocar otra pregunta: ¿hay diferentes masculinidades en diferentes culturas raciales o de clase?

Como se puede suponer de este ejemplo, el enfoque de Collins desalienta el pensamiento binario y el etiquetado de una opresión y / o el activismo como más importantes o radical. Desde el punto de vista de Collins, sería demasiado simplista decir que un hombre blanco viviendo en la pobreza está disfrutando de los privilegios del blanco. De la misma manera, sería unidimensional decir que ningún grupo es más oprimido que otro.

El enfoque entero de Collins también cambia nuestra comprensión de los límites flexibles que tienen las categorías sociales y pone de relieve los procesos de definición de uno mismo y como se ha construido en conjunto con los otros. Interseccionalidad implica que las categorías sociales no están acotadas o estáticas. Su cercanía social o la distancia con otros cambios como el desplazamiento de la matriz de dominación, dependen de qué esquema es relevante en un momento dado. Usted y la persona a tu lado pueden ser mujeres; pero su cercanía social puede ser cortada/eliminada al cambiar los indicadores que incluyen a la religión, la raza, el origen étnico, las prácticas sexuales o identidades, clase, y así sucesivamente. Los grupos también se construyen en relación a otros. Ningún grupo o identidad se establece solo. Para decir lo obvio: la única manera de que “blanco” como un índicador social pueda existir es si “negro” existe. La Interseccionalidad nos motiva a mirar cómo se construyen nuestras identidades a costa de los demás: “Estos ejemplos sugieren que las posiciones morales como sobrevivientes de una expresión de la violencia sistemática tiende a erosionarse, en ausencia de la aceptación responsablemente de otras expresiones de violencia sistemática “(Collins, 2000, p. 247).

Una implicación final del enfoque de Collins: porque la historia de los grupos y las desigualdades son relacionales, la comprensión de la interseccionalidad y la matriz de dominación significa que algunas coaliciones con algunos grupos sociales son más difíciles y menos fructífera que otros. Los grupos más o menos se alinean sobre los problemas de “victimización, el acceso a posiciones de autoridad, beneficios no ganados y tradiciones de resistencia “(Collins, 2000, p. 248). Más que probable es que son estos temas los de mayor acercamiento y alineación, que benefician a estas coaliciones. Las coaliciones tendrán también altibajos “basados en la percepción de la importancia de los problemas por parte de los miembros del grupo “ (Pág. 248). Terminamos, pues, con el conocimiento de que las desigualdades y las dominaciones son complejas y dinámicas.

Referencias

Oficina de Estadísticas Laborales. (2005). Usual Resumen ingresos semanales. Obtenido de marzo 3, 2006 de http://www.bls.gov/news.release/wkyeng.nr0.htm.

Cassirer, E. (1944). Un ensayo sobre el hombre. New Haven, CT: Yale University Press.

Collins, P. H. (2000). Pensamiento feminista Negro: el conocimiento, la conciencia y la política de empoderamiento (2a ed.). Nueva York: Routledge. Marx, K. (1978a). Una contribución a la crítica de la economía política. En R. C. Tucker (Ed.), El lector de Marx-Engels. Nueva York: WW Norton. (Trabajo original publicado 1859)

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