Ni una más: concentración por Erika Kassandra y todas las que nos faltan


Ni una más: concentración por Érika Kassandra y todas las que nos faltan

Texto por Viviana MK / Fotografías: Polly Krac y Rafael Camacho

La tarde del 9 de diciembre de 2014, un grupo de personas de distintas edades se concentraron frente a la representación de gobierno del Estado de Michoacán, en la colonia Nápoles, en un acto de inconformidad ante la indiferencia de uno de los más recientes casos de feminicidio en dicho estado. Sin embargo, más que tratarse de un caso, se trata de una vida arrebatada, la vida de una joven dedicada a ejercer la enfermería, la de Érika Kassandra Bravo Caro de 19 años.

Ni el frío, ni la oscuridad de aquella tarde de invierno hicieron desistir a lxs manifestantes, tanto independientes, como de algunas organizaciones y colectivos. Algunxs llevaban velas y fotografías de Érika que portaban como si fuera su rostro, haciéndonos recordar que, en tiempos de violencia sistemática, todxs somos víctimas potenciales, pero lo más importante es ser solidarixs: ella somos todxs.

Muchas voces se alzaron en protesta frente a la representación de Michoacán, algunas en conjunto, gritando consignas y otras tantas resonaban por la calle a través de un megáfono. Entre esas voces, pudimos reconocer la de Yakiri Rubí Rubio Aupart, quien hace un año, logró sobrevivir a una agresión sexual y una tentativa de feminicidio. También, se escuchó la voz de Ana Katiria Suárez Castro, la valiente abogada que acompañó a Yakiri durante el proceso legal al que tuvo que enfrentarse cuando el sistema de justicia la inculpó, a pesar de haber llegado en calidad de denunciante.

El objetivo de manifestarse frente a la representación de Michoacán, es enviarle una mensaje de protesta al gobernador, Salvador Jara Guerrero, por minimizar el problema al asegurar que el asesinato de la joven se trata de «un hecho aislado» y ante su negativa a declarar alerta de género aún cuando es la segunda mujer asesinada en una semana en ese estado. Aparentemente, Jara considera que llamar este tipo de homicidios por su nombre –feminicidios– y aceptar que es un problema social, simplemente generaría una «psicosis innecesaria» en la población.

Asimismo, lxs manifestantes muestran su descontento ante la condescendencia del gobernador al hacer una atenta invitación a exigir justicia para Érika de manera pacífica, luego de haber reconocido la indignación de lxs familiares y amigxs de Érika.

¿Hechos aislados o el saqueo a los cuerpos que se leen como femeninos?

No obstante, Jara no es el único que piensa que el asesinato de Érika es un hecho entre mil, pues el procurador de justicia de Michoacán, José Martín Godoy Castro, sostiene que se trata de un asunto entre particulares, como si ignorara que las particularidades que se repiten a diario, dejan de ser tal para convertirse en nada menos que generalidades, es decir, problemas de magnitud social. También afirmó que, según los datos que arrojó la averiguación previa, la víctima y el victimario se conocían, lo cual parece una exhortación a restarle importancia al despojo de las voluntades y cuerpos de las mujeres, pues recordemos que cuando un acto de injusticia queda impune, se convierte entonces en un acto permisible a todos los niveles.

Según familiares y vecinxs de Érika, un hombre integrante de la Fuerza Rural Estatal de Uruapan, acosaba a la joven desde hacía varias semanas, el presunto responsable lleva por nombre Francisco Manríquez. Sin embrago, no es de sorprenderse que el alcalde del estado de Michoacán, Aldo Macías Alejandres, declarara a La Jornada de Michoacán que: «Son 100 elementos que andan uniformados y los vemos cuando van a solicitar algún apoyo al Ayuntamiento. Algunos no traen uniformes, nos muestran sus credenciales pero no sabemos si son verídicas […] No sabemos si pasaron los exámenes de control y confianza… No tenemos la información de los elementos de la Fuerza Rural que están acreditadas». Es así como se demuestra, una vez más, la poca organización en las esferas de gobierno, pero sobretodo, la nula voluntad por esclarecer el caso.

 

Nos faltan muchas, muchas más

Todo parece indicar que la ciudadanía es quien tiene plena consciencia de que el asesinato de Érika Kassandra se trata de un crimen de violencia sistemática, pues lamentablemente, no es el único. En el Estado de México desaparecen en promedio dos mujeres al día, según los datos de la Colisión Contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe. Pero también en el DF las vidas de las mujeres corren peligro, basta con recordar el más reciente caso de feminicidio, el de Anayeli Bautista Tecpa, estudiante de la Facultad de Química de la UNAM; y por supuesto, tampoco olvidar que aún nos faltan las presas políticas.

La violencia en contra de las mujeres es una cara más de la violencia sistemática, un medio del cual se vale el sistema para mantener el orden, y que opera de distintas formas en sectores específicos de la población. Sin embargo, esta violencia estructural no solamente la ejercen las autoridades, sino también la población en general, pues es un pensamiento implantado en las subjetividades para facilitarle el trabajo de opresión al Estado. Hacemos una invitación a repensar la manera en que nos relacionamos, a cuestionarnos cómo llevar a cabo la acción directa y autodefensa en situaciones de violencia machista, y a organizarnos. Porque vivas nos queremos, la lucha sigue.

Fuente:  Subversiones.

 

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